Así se llamaba un programa de futbol que todos habremos visto alguna vez. Pero hoy no voy a hablar de este programa en absoluto sino de ese maldito día que a todos en una u otra ocasión nos llega y que no es otro que el día siguiente a una fiesta.
Qué será lo que ha cambiado para que hace unos años el despertarse con la boca sabiendo a "güisqui", el estomago gruñendo y la cabeza girando como una peonza fuera apenas insignificante, es que realmente estamos tan cascados??...la respuesta es sí.
Antaño una fiesta como la del pasado sabado habría dado lugar a una visita al bar de los 80, sí, sí, ese que en vez poner Pampero, Ballantines o JB en las botellas podría poner Eau de Rochas, Farala y Anäis Anäis que sin duda se parecen mas en contenido. Y una vez allí la juerga se habría prolongado durante unas horas más quien sabe si incluso hasta el amanecer. Pero no, lejos de alcanzar aquellas mañanas cuando se recuperaba el relleno del estomago con churros y chocolate, a las 2 se empezó con el desfile y fue como el pistoletazo de salida. Parecía como si diera verguenza irse, porque fue marcharse unos cuantos y seguirle casi el resto, tanta necesidad había que algunos ni se despidieron...y así, a poco antes de las 3 de la madrugada, apenas unos valientes quedaron para seguir dandolo todo mientras que un servidor ya roncaba a pierna suelta.
Y todo para qué?? Si de ninguna manera se puede evitar lo que vas a sentir a la mañana siguiente; mareos, nauseas, dolor de cabeza y ese mal tan comúmente llamado "tormenta de barro", quizás el que menos se teme pero el que mas se siente porque es el unico que te hace levantarte de la cama tan raudo como Super Ratón (o te levantas o te cagas)...
Las consecuencias ya no hay que pensarlas, evidentemente ya no podemos sobrellevarlas como antes pero tampoco es plan de arrugarse y achantarse, hay que aguantar y disfrutar tanto como se pueda porque sufrir, ya se sufrirá el día después.
Saludos
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