Me levanto cada mañana, me dirijo al baño y me dispongo a orinar (sentado, por supuesto). Después me lavo un ojo y me voy a la cama a tumbarme de nuevo (no, no!!! no soy como alguno que se ducha y se vuelve a acostar ;-), no penseis eso!!). Así es como empieza el devaneo diario de sesos que permite que aflore mi lado femenino...ese de "que me pongo hoy???". Yo nunca había tenido que pensar que ropa ponerme cada día como les ocurre a la mayoría de las féminas pero ahora esto es un "sinvivir". Y como a ellas, tampoco es que me falte ropa, tengo amplia variedad de jerseys, camisetas y pantalones.....el problema es que ya no me valen!!.Y es frustante, porque intento elegir mirando fijamente a la hilera de pantalones (que no tengo mil, pero por lo menos diez si que hay) y me voy diciendo; que bien me quedan (perdón, quedaban) éstos, éstos me quedan "pesqueros", éstos me apretan, éstos no me gustan con este jersey (mi lado femenino toma poder....seré medio sarasa??) ...y al final elijo uno, me lo pruebo y...no me sube del muslo!!! maldito gordo cabrón!!!!. "Claro" me digo, "es que desde que corro he ensanchado piernas" (que manera mas tonta de auto-engañarse) y tengo que volver a elegir. El siguiente consigue pasar ampliamente por los muslos pero choca inexplicablemente con mis nalgas, sera posible que la carrera fortalezca tantos los glúteos??. En fin que al final reduzco las posibilidades a dos y como uno me lo puse ayer, me pongo hoy el otro. (ya no hay duda, sarasa perdido...)
El siguiente paso es aún peor, la camiseta. Esa infatigable compañera de todos los días. Abro un cajón; ésta no, ésta no me pega, ésta me aprieta por los "sobacos"(dos años sin ir al gimnasio y sigo desarrollando el dorsal!!!), con ésta no salgo a la calle ni en pedo!!, esta resalta mi ombligo (mentira!! resalta todo el michelín que rodea al ombligo)...en fin que vas desechando una tras otra hasta que das con una que te queda como te quedaban antes las demás camisetas, esta es la mía!!! y miras la talla y... es XL, que bajón!!! horrorizado empiezas a mirar las tallas de las descartadas, ahora comprendes porque ninguna te cuadraba, has descubierto el enigma, desvelado el misterio, tu talla ya no es la L!!!!!
En estos días, en vísperas de comilonas, cenas y demás momentos gastronómicos extras, uno se empieza a plantear las consecuencias de ensañarse con la comida sin ningún tipo de control. Y no porque realmente se preocupe por su peso (que deberíamos) sino porque no sabe con qué ropa va a poder vestirse las siguientes semanas si el aumento corporal sigue su curso (próximo umbral, la XXL).
Porque la talla va aumentando sin preguntar y poco a poco vas aflojando un agujero más del cinturón y ya no quedan muchos más, y esto curiosamente en una época en la que lo necesario es apretarselo cada día más.
Y luego surgen los que aún se resisten a creerlo y dicen, a mi una L!!. Pues no amiguitos, eso ya no se lleva, el tiempo de la camiseta "bones ajustadita" pasó. Pasaos ya a la XL.
Saludos.

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