
A medida que pasan los días, las semanas y los años (cada vez mas rápido por cierto) te das cuenta de que los valores, pensamientos, sensaciones e intereses que cada uno tiene van cambiando y que pese a que siempre se piensa que se tienen las ideas muy claras, es realmente difícil mantenerse en sus ideales según avanzan las cosas en estos tiempos.
Estamos en una gran época de cambios, y no me refiero a los económicos, laborales y demás efectos de la crisis esta que nos acucia (que los hay), sino a cambios mas personales, mas cotidianos; Vidas en pareja que se consolidan, rutinas que se establecen, hijos que nacen, compromisos cada vez más "compromisos" pero aún así ineludibles que dejan poco o casi nulo espacio para mantener el estilo de vida que se llevaba hasta ahora y que dan paso a otro más atropellado, más voraz de vida placentera, menos gratificante personalmente quizá pero mas importante socialmente. Y es que por fin llega la madurez.
En esta época en la que se dejan de lado las aventuras y las aficiones adolescentes empiezan a pasar a un segundo plano, cuando ya no sabes si miras al poster de tu antiguo cuarto con añoranza o con vergüenza por tener eso ahí colgado, y cuando es mas normal tener una conversación con los amigos sobre la crisis o el trabajo que sobre los coches o la música, es cuando aún sientes esos latigazos de rebeldía juvenil y te niegas a querer ver que algunas cosas se perdieron hace tiempo, otras se han perdido ultimamente y sin duda alguna otras se perderán en un futuro no muy lejano. Es ley de vida y a partir de ahora otras cosas toman mas importancia y se llevan la poca atención que nuestra ajetreada vida nos deja para el libre albedrío.
"A la vejez, viruelas!" reza el refrán y es tan cierto como la vida misma. El tiempo pasa y pasa para todos y para todo. Es una tontuna querer mantener las cosas tal como fueron y engañarse pensando que los días dorados volverán porque no lo harán. Uno ya es mayorcito y, aunque a veces se equivoque, ya sabe distinguir unas cosas de otras. De nada sirve fingir o aparentar que todo sigue igual porque no es así y ya nunca lo será. Cada aventura tuvo su momento y su ocasión y ahora es el momento de centrarse en las nuevas aventuras que conllevan la madurez y la vida adulta. Quedan retazos de aquello que fue, e incluso a veces se podrá repetir algún que otro momento dorado, pero hora es ya de preocuparse por lo que será a partir de ahora y seguir caminando...que es gerundio.
Saludos

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